HUELLAS
Antes de ser ciudad, la Sabana de Bogotá fue un lago inmenso que, con el paso del tiempo, se fue desecando hasta transformarse en un valle fértil atravesado por ríos, lagunas y humedales, llenos de especies animales y vegetales en sus alrededores.
En sus orillas prosperaron los pueblos muiscas, que hallaron en el agua el centro de su vida espiritual y material. Con la llegada de los conquistadores en el siglo XVI, aquel paisaje cambió profundamente, el territorio se convirtió en la base de la nueva capital del Nuevo Reino de Granada, Santa Fe.Desde entonces, Bogotá ha crecido sobre el lecho de ese antiguo lago, en permanente tensión entre el desarrollo urbano y la preservación de los ecosistemas que le dieron origen.Este proyecto de memoria cartográfica recorre esa transformación: la transición de un territorio acuático y sagrado a la ciudad que hoy habitamos. A través de capas del pasado y del presente que revelan cómo el agua, aunque fragmentada y silenciosa, aún persiste en la memoria urbana.
DEL AGUA
EN BOGOTÁ
Un viaje en el tiempo entre el paisaje perdido y la ciudad presente.





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